¿Cuándo parar? (Spoiler: antes de que todo se salga de control)
Las clases de cerámica son como terapia de grupo, pero con barro. En medio de risas y algún que otro desastre con el esmalte, surgen conversaciones que te hacen reflexionar. Esta semana tocamos un temazo: la dificultad de saber parar cuando estás creando.
Parece una cuestión sencilla: ¿cuándo decir “hasta aquí”? Pero cuando estás en pleno proceso creativo, renunciar a ese color, textura o idea brillante puede sentirse como un drama shakesperiano. Pensamos que sumar lo que nos encanta dará como resultado la obra maestra definitiva. Spoiler: no siempre funciona.
El caos creativo: de Pinterest a la realidad
Esto me recordó a una reunión reciente con una novia para quien estaba diseñando las invitaciones de su boda. Llegó con ideas maravillosas: troqueles especiales, tipografías display, collages, figuras geométricas, composiciones asimétricas… todo esto mientras insistía en que quería algo elegante, limpio, sencillo y minimalista.
Claro, después de horas haciendo scroll en Pinterest, su mente era un collage caótico de estilos. Sabía lo que le gustaba, pero el verdadero reto era elegir y dejar brillar a lo esencial. Y ahí es donde entra mi trabajo como diseñadora: ayudar a visualizar, priorizar y dejar ir lo que no aporta al mensaje.
Elegir menos para que destaque más
Si todavía no te imaginas el caos, piensa en esto: ¿a que nunca combinarías unos maxi pendientes con un maxi colgante, labios rojos y smokey eyes? Demasiado, ¿no? Todos esos elementos, por separado, son maravillosos, pero juntos… pierden su magia y se vuelven un desastre visual.
En diseño pasa lo mismo. Apostar por pocos elementos bien seleccionados da como resultado algo mucho más elegante, equilibrado y memorable. Por eso mi trabajo se caracteriza por la sencillez y una gama cromática muy cuidada. Menos es más, al menos en diseño gráfico (y también en complementos, por favor).
No todo lo que brilla combina
Ah, hablando de caos, mi edificio está en obras desde hace meses. Al principio estaba contenta porque lo estaban pintando todo de blanco. Minimalista, limpio, precioso. Pero ayer, al volver a casa, descubrí que han añadido ¡cuatro colores más! El arquitecto se ha vuelto loco.
Y es que seleccionar bien no es solo una habilidad profesional; es un arte que puede marcar la diferencia entre algo impecable y algo, digamos, mejorable. Saber cuándo parar es clave para no echarlo todo a perder.
Eso sí, no quiero que parezca que abogo siempre por la sencillez. Hay excepciones mágicas, como las ilustraciones de Ana Jarén, donde el “más es más” funciona a la perfección. Cada detalle en sus obras te enamora más, y demuestra que, si sabes hacerlo bien, el exceso puede ser espectacular.
¿Y cómo saber cuándo parar? Aquí tienes 5 tips para lograrlo en el proceso creativo:
Define el objetivo desde el principio: Ten claro lo que quieres comunicar o lograr con tu proyecto. Esto te ayudará a filtrar elementos que no aporten al mensaje.
Menos es más: Antes de añadir algo nuevo, pregúntate si realmente suma al diseño o solo complica el resultado final.
Haz pausas conscientes: Tomarte un descanso y mirar tu trabajo con perspectiva fresca te ayudará a identificar cuándo es suficiente.
Pide una segunda opinión: A veces estamos tan inmersos en el proceso que perdemos objetividad. Alguien de confianza puede darte una perspectiva valiosa.
Confía en tu instinto: Si algo te hace dudar demasiado o sientes que “falta algo”, tal vez sea el momento de parar y dejar que lo simple brille.
Recuerda: menos es casi siempre más, excepto cuando no lo es.